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El Movimiento 10 de Marzo Declara:
1.- La deportación de Elvira Arellano inmigrante indocumentada y dirigente del movimiento a favor de todos los inmigrantes no procede.
2.- El Movimiento 10 de Marzo declara su solidaridad incondicional con Elvira Arellano y con todos los inmigrantes que están en proceso de deportación en Illinois y en todo el país.
3.- El Movimiento 10 de Marzo, miembro de la Alianza Nacional por los Derechos de los Inmigrantes, llama a todos los inmigrantes que estén en proceso de deportación, a solicitar asilo u buscar santuarios en las iglesias del país, y pide a las iglesias que luchen por ellos, acojan a los inmigrantes y respalden su lucha.
4.- El Movimiento 10 de Marzo demanda, como uno de sus puntos de lucha, la moratoria a todas las redadas y deportaciones, y un alto a los planes de Michael Chertoff a obligar a los patrones a verificar todos los numeros de seguro social de sus trabajadores con fines de proceso migratorios.
Declaración Política Del Movimiento 10 de Marzo
Las organizaciones de inmigrantes, sindicales, estudiantiles, de justicia social, de paz y otros grupos comunitarios que representan a la sociedad civil, declaramos nuestra unidad en la lucha por los derechos humanos, civiles, laborales de todos los inmigrantes, obreros y otros grupos minoritarios.
Asimismo, rechazamos las propuestas de ley que hasta hoy han sido presentadas al Senado de Estados Unidos, tanto unilateralmente por parte de los partidos Demócrata y Republicano, como los proyectos "pactados" sobre una posible reforma migratoria.
Las organizaciones civiles se han manifestado claramente estos últimos meses, a escala nacional, por alternativas políticas que permitan a los 12 millones de inmigrantes indocumentados tener una vida digna, y se reconozca que son parte integrante del tejido social y que además contribuyen al desarrollo económico de este país.
El Primero de Mayo de 2006, las movilizaciones lograron romper las barreras de las fronteras, y otros países. México, El Salvador, Polonia se unieron al movimiento de los trabajadores inmigrantes en Estados unidos, convirtiéndolo en un movimiento mundial por la justicia para los trabajadores internacionales.
El gobierno de Estados Unidos ahora busca un "pacto bipartidista" sobre legislación migratoria, en un año electoral. Consideramos que este pacto no es más que una nueva versión de la propuesta H.R. 4437 aprobada en la Cámara de Representantes a finales de 2005. Estas propuestas siguen dividiendo a nuestra comunidad, y todas ellas dejan a millones de inmigrantes indocumentados sin alternativas de una legalización.
Paralelo a la falta de propuestas a fondo y a largo plazo para solucionar la problemática de la inmigración, documentada e indocumentada hacia Estados Unidos, el gobierno ha iniciado acciones de intimidación, como las redadas selectivas en contra de la comunidad inmigrante para amedrentarla y frenar las movilizaciones masivas que exigen soluciones reales.
Ante todo esto, las organizaciones abajo firmantes, nos hemos reunido en Chicago para crear esta Declaración del Movimiento Migrante 2006.
Los inmigrantes no somos un "problema". Somos la respuesta a una economía en expansión, que requiere más trabajadores que los que produce en Estados Unidos. El problema es el sistema judicial que no ha avanzado paralelamente a la expansión económica otorgando a millones de trabajadores extranjeros, en tiempo y forma, las visas y permisos de trabajo que les demanda.
El proceso migratorio, especialmente en las dos últimas décadas, ha adquirido un mayor dinamismo, producto de la reorganización del capital. El capital se mueve sin fronteras, pero no así su mano de obra. A la mano de obra inmigrante se le ha reservado el rol de abaratamiento de costos productivos en beneficio de la economía. El trabajador indocumentado está situado en la franja más precaria y flexible, dando lugar a formas extremas de explotación laboral.
Por lo tanto, para solucionar la situación de los millones de trabajadores indocumentados
QUEREMOS:
1. La legalización de todos los inmigrantes Se requiere la residencia legal permanente, con opción a la ciudadanía dentro de cuatro años, como marca la última modificación a la ley. Esta residencia legal permanente debe otorgarse a todos los inmigrantes indocumentados que se encuentren en el país en el momento de aprobarse la ley.
La residencia debe extenderse no solamente a "quienes trabajan y pagan impuestos", sino a los miembros de sus familias que se encuentran en Estados Unidos. Al mismo tiempo, debe darse inmediato procesamiento a las visas solicitadas con anterioridad y que aún están pendientes.
Asimismo, la residencia legal permanente debe extenderse a quienes, por razones de discapacidad física o mental, estén impedidos para desempeñar un trabajo y pagar impuestos.
Cualquier legislación tendiente a liberar los límites fronterizos a los mercados de mercancías, pero que busque limitar el libre movimiento de la mano de obra, incluyendo la militarización de las fronteras, será un fracaso
2. Residencia con Derechos Civiles y Laborales
La residencia legal permanente es la única solución para garantizar los derechos civiles y laborales de los trabajadores.
Demandamos derechos laborales aplicables a todos los trabajadores, actuales y futuros, sin distinción o discriminación por su nacionalidad u origen nacional, género o lenguaje, incluyendo la igualdad salarial, la libertad de organización sindical, la libertad de huelga y otros métodos de lucha para la mejoría de las condiciones laborales y sociales.
En general, demandamos que Estados Unidos, como parte de la comunidad económica internacional, suscriba y cumpla con los términos que marca la Convención Internacional de Derechos de los Trabajadores Migratorios y sus Familiares, emitida por la Organización de las Naciones Unidas.
Los derechos de todos los trabajadores en Estados Unidos deben incluir prestaciones sociales y de salud, acumulación de antigüedad laboral para efectos de ascensos en el escalafón y pensiones de retiro y jubilación.
Rechazamos la llamada "Patriot Act", ley que limita los derechos civiles de algunos segmentos de la población, entre ellos y específicamente los inmigrantes, y que limita y contradice los derechos que están garantizados en los preceptos de la Constitución, que extiende su protección a todos los residentes de Estados Unidos sin diferenciar su estado migratorio.
La protección de los derechos civiles y laborales para los inmigrantes debe ser permanente, ahora y en el futuro.
3. Alto a las deportaciones
Ante las movilizaciones masivas en pro de los inmigrantes a nivel nacional, el gobierno ha utilizado las deportaciones como forma de amedrentar este primer movimiento de derechos civiles del siglo XXI. Denunciamos las redadas selectivas como una táctica violenta que no tiene lugar en el debate sobre una reforma migratoria.
Es absurdo arrestar y deportar inmigrantes que podrían ser elegibles para la residencia legal permanente dentro de unas cuantas semanas o unos meses. Las actuales redadas son una respuesta equivocada para acallar la amplia participación pacifica de la sociedad civil en pro de los derechos de los inmigrantes.
Nos oponemos a otorgarle funciones a las policías locales para ejercer funciones de autoridades federales. Rechazamos las leyes estatales que regulen cuestiones migratorias.
Exigimos la inmediata suspensión de las deportaciones hasta que termine el debate y haya una reforma inmigratoria integral que solucione la problemática de la inmigración indocumentada.
4. Libertad y Justicia para todos
Las actuales propuestas dividen a los inmigrantes en diferentes categorías, creando una sociedad menos democrática, carente de libertad y derechos, marginalizando a millones de familias inmigrantes en nuestras comunidades. Una legalización para todos los inmigrantes requiere también asegurar sus derechos de libertad y justicia.
No Queremos:
1. Un programa de trabajadores huéspedes
El concepto de "trabajador huésped" nace como una negación tácita a los derechos civiles, humanos y laborales de los trabajadores internacionales. Por su propia naturaleza, crea una clase de trabajadores de segunda categoría, permite institucionalizar los bajos salarios y debilitar al movimiento social y sindical previniendo la organización de estos trabajadores. Las propuestas actuales en el Senado permiten a los trabajadores internacionales laborar por un tiempo limitado, para después volver a su país o competir por una visa permanente.
En general, estas propuestas están designadas para administrar a largo plazo los flujos futuros migratorios atendiendo solamente a las necesidades del mercado pero no a las del trabajador mismo. Los trabajadores huéspedes no serían más que la institucionalización del trabajador flexible, sin derechos, y sin posibilidad de integración a la sociedad en su conjunto. El programa de trabajadores huéspedes dividiría a la comunidad, especialmente a las familias, destruyendo los estándares legales de salarios y beneficios.
Nos oponemos al concepto de trabajadores huéspedes, considerándolo una forma de esclavitud moderna. Por cada nuevo trabajo que Estados Unidos necesite un nuevo trabajador inmigrante, se debe crear una visa de residente legal permanente con opción a la integración económica y social y, si así se desea, a la ciudadanía. El trabajador debe tener la libre opción de decidir si se queda permanentemente, si vuelve a su país de origen ante la posibilidad de mejores oportunidades sociales y laborales, y si unifica a su familia en cualquier lado de la frontera.
Entendemos y respetamos el derecho de Estados Unidos a establecer requisitos legales para la extensión de nuevas visas de residencia legal permanente, siempre y cuando satisfaga las necesidades de la economía, el mercado, el trabajador y su familia, para evitar un nuevo desequilibrio entre el número de trabajos y de trabajadores internacionales necesarios.
2. La militarización de las fronteras
El aumento de fuerzas especiales de vigilancia y seguridad fronteriza, por años, no ha resultado en la disminución de la inmigración hacia este país. Por el contrario, el número de indocumentados sigue creciendo.
Después del Once de Septiembre, las fronteras se convirtieron en un centro de la "Guerra contra el terrorismo", y su tecnificación ha contribuido a la percepción de los inmigrantes como "posibles terroristas", aunque nunca se ha detectado penetración terrorista alguna y no se ha podido justificar la "seguridad de las fronteras".
La extremada vigilancia fronteriza entre México y Estados Unidos solamente ha beneficiado a las compañías y corporaciones internacionales productoras de equipo militar, que han convertido el área en un territorio de prueba de armamento posteriormente utilizado en la guerra en Irak y Afganistán.
Por otra parte, ha beneficiado el negocio del tráfico de seres humanos, haciendo florecer una industria que no beneficia ni al inmigrante ni a la economía ni a ninguna de las sociedades a ambos lados de la frontera.
La inmigración es producto de la reorganización internacional del capital, del trabajo y de la producción. La inestabilidad económica, política y social en los países exportadores de mano de obra es parte del origen del proceso migratorio, y la oferta de trabajos en Estados Unidos es el complemento.
Desde 1994, cuando entró en funcionamiento la llamada "Operación Guardián", el saldo ha sido negativo. La masiva militarización de la frontera con México solamente ha traído como consecuencia la continua violación de los derechos humanos y la muerte de más de 10,000 migrantes en esa región.
Demandamos el cese de la pérdida de recursos en la expansión de la militarización fronteriza. Por el contrario, hacemos un llamado a la consecución de acuerdos internacionales que aseguren el respeto de los derechos de los inmigrantes. Solamente con la emisión del número adecuado de visas para los trabajadores internacionales que demanda el país, podrá detenerse la inmigración indocumentada. Un sistema de libre mercado que solamente reconoce la movilidad del capital y mercancías, y que no asegura la libre movilidad de la fuerza de trabajo. La solución definitiva a la problemática de la inmigración indocumentada está en una alternativa, a nivel regional de Estados Unidos y América Latina, que tienda a la liberalización de las fronteras, semejante a las medidas adoptadas en la Comunidad Económica Europea.
1. Nuestro compromiso es consolidar y mantener un movimiento independiente, permanente, con unidad a nivel nacional, que sirva a la comunidad inmigrante para luchar por mejorar sus condiciones de vida en todos los aspectos, humano, económico y social.
2. Nuestro compromiso es presentar propuestas legislativas claras, alternativas a la iniciativas bipartidistas, Demócratas y Republicanas, que no ofrecen alternativas justas para los inmigrantes y sus familias.
3. Nuestro compromiso es educar a la comunidad sobre las propuestas hoy en el Congreso, y sobre las alternativas que realmente serían satisfactorias para los inmigrantes, que no dividan a sus familias y comunidades.
4. Nuestro compromiso como movimiento es la educación masiva sobre los derechos políticos, laborales y civiles, que permitan la consolidación de un movimiento de largo plazo que no se acabe con las propuestas legislativas.
5. Nuestro compromiso es no aceptar propuestas de ley de reforma inmigratoria que dividan a las familias, que dividan a los migrantes por nacionalidades con preferencias, y que no legalicen a todos los indocumentados.
6. Nuestro compromiso es buscar la unidad de la comunidad a nivel regional y nacional, estableciendo políticas claras y alternativas que beneficien a los migrantes, creando coaliciones, realizando conferencias y movilizaciones conjuntas y solidarias.
7. Nuestro compromiso es continuar movilizando y organizando en los lugares de trabajo, las escuelas y comunidades. Formemos cientos de brigadas de discusión y difusión de las alternativas legales y políticas de nuestro movimiento.
8. Nuestro compromiso es levantar una campaña nacional e internacional para llevar a que Estados Unidos firme la Convención Internacional de Derechos de los Trabajadores Migratorios y sus Familias, emitida por la Organización de las Naciones Unidas.
Propuestas y acciones
1. Proponemos realizar reuniones abiertas en las comunidades para explicar las actuales (y futuras) propuestas e iniciativas de ley, su conveniencia o complicaciones para las familias, la situación de salud, educación y, en general, de los derechos para los migrantes.
2. Proponemos la realización de una Conferencia Nacional de Inmigrantes en Chicago, en julio de 2006, para consolidar la discusión legislativa y de acción de base, y para consolidar el movimiento como alternativa a las agencias tradicionales, creadas para dar servicio, y no para luchar.
3. Proponemos convocar inmediatamente a que en el año 2007 se lleve a cabo una conferencia internacional de inmigrantes.
4. Apoyamos la propuesta de movilización masiva el sábado 27 de marzo (marchas, vigilias, etc), en contra de la militarización de la frontera, por ser una acción que no soluciona la problemática migratoria y solamente contribuye a distorsionar la discusión.
Si su organizacion esta de acuerdo con la declaracion politica y le gustaria endorsar, favor de mandar un correo electronico a : info@movimiento10demarzo.org
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